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Un mes después de que el Gobierno determinara el estado de alarma y la necesidad de otorgar garantías nacionales a la banca para la formalización de préstamos destinados a dotar de liquidez a las empresas, nos encontramos con que ha llegado muy poco dinero a las pymes.

Debemos hacer referencia y agradecer el esfuerzo que está realizando la primera línea comercial de las entidades financieras (gestores, oficinas, directores…). Todo y las dificultades que están provocando los cambios continuos de criterio de las Direcciones de estas mismas organizaciones y la gestión dispar de cada entidad de todo este tránsito, están poniendo todo su empeño en ofrecer soluciones a todos sus clientes, debido a que son los más conscientes de su realidad y problemática.

Algunas entidades están utilizando los ICOs como herramienta comercial para la captación de no clientes de buena calidad crediticia. Una falta de ética, dado que esta garantía finita, debe permitir que el dinero acabe llegando a donde más se necesita, y no a algunas empresas de buen rating que no tienen necesidades de liquidez.

Otros bancos están cubriendo descaradamente sus posiciones de riesgo, sin tener en cuenta las necesidades reales de sus clientes. Son los menos, pero se trata de una falta de responsabilidad ante el papel que, en este momento, los bancos deben desarrollar.
Debemos constatar también una importante diferencia entre las soluciones que ofrecen los gestores de oficinas universales (aquellas que tratan tanto particulares como empresas) de las que son especializadas en banca de empresa. Las primeras tienen unas directrices muy estrictas, en cambio las de Empresa tienen capacidad de adaptar la propuesta a la realidad de cada cliente.

En conclusión, la complejidad del momento y las dificultades de coordinación entre el Ministerio, el ICO y los bancos, está provocando que las empresas siguen necesitando liquidez de manera muy urgente.
El acompañamiento de profesionales expertos en este ámbito se perfila como imprescindible en estos momentos. Ya no sólo desde el prisma de conseguir financiación para poder superar las siguientes semanas de pandemia, sino para preparar la compañía para el post-COVID19.