La irrupción de la tecnología en la Pyme permite desde hace tiempo automatizar parte del trabajo más mecánico que anteriormente debía realizar manualmente el Departamento Financiero. En estos momentos, disponemos de más información y mejores herramientas para poder saber exactamente por donde pasa la compañía, a un coste asumible para la pequeña organización.
Todo este proceso de transformación que está afectando transversalmente a nuestras organizaciones, implica de manera significativa a los Departamentos Financieros. En todo este proceso es clave la comunicación entre las diferentes Áreas, con lo que el CFO, a más a más, debe tener gran capacidad relacional y mejorar la fluidez en la comunicación con el resto de la compañía.
Es por ello que en estos momentos se espera del Director Financiero (CFO) tareas de mayor valor directivo. Debe por tanto abandonar roles anteriores y liderar tareas de mayor valor directivo. En definitiva no sólo convertir las cifras en información útil, sino aportando valor en la toma de decisiones estratégicas en la compañía.
En todo este proceso vuelve a ser interesante la contratación de un CFO externo, que permite aportar mayor valor a partir de la experiencia continuada en diferentes empresas y diversos estilos de dirección.
Josep Bermúdez
Fundador
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